Te siento tan lejos e imposible que d u e l e. Como sal en la herida, como si me estuviesen arrancando alguna parte de mí, un brazo, una pierna, más precisamente, el corazón y muy despacio me van desgarrando el alma. Diciendo esto no pretendo, si existiese una posibilidad, hacerte sentir culpable, porque no pasa todos los días. Siendo sincera, no sucede c a s i nunca. Ya que la mayoría del tiempo le agradezco a Dios por haberme hecho encontrarte. Además, soy conciente de que es mi culpa, y cargo con esa cruz FELIZ. Porque no me arrepiento de lo que me haces sentir. Nunca se me pasa por la cabeza olvidarte, no es ni siquiera una posibilidad. Porque mi gozo esta en esto. Quererte, aunque no gane nada y aun así obtenga algo a cambio.
Nunca le estuve más agradecida a mi testarudez y nunca amé más a mi masoquismo que en este momento.
Mi mente, siempre pendiente de príncipes inexistentes y dispuesta a la decepción, hoy no tiene esa clase de pensamientos. Hoy no tiene miedo a volar. Ya que ahora nada me decepciona, nada me pone más feliz que este cariño que te tengo. .


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